Currículo, Políticas Educativas y Sujeto Político
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En esta publicación se presenta un análisis en torno a la comprensión del sujeto político desde las tensiones entre las políticas públicas, las reglas sociales, la formación de este y lo que le es posible construir, bajo las circunstancias de la realidad social (contexto).
Las afirmaciones de este artículo no pretenden ser en lo absoluto totalitarias, sino aportar elementos de interpretación y juicio sobre las interacciones entre Sociedad, Escuela y Estado para reflexionar sobre ¿Cómo se forma el sujeto desde las políticas públicas y su concreción en los procesos de gestión educativa e innovación curricular?

Sociedad y Construcción de la Realidad
De acuerdo con los planteamientos de Arendt (1997)1, la reflexión sobre la construcción que el sujeto hace de la realidad social conlleva ineludiblemente a una reflexión en torno a la relación del sujeto con la Política; la libertad del sujeto para actuar en el mundo de forma tangible o a través de la palabra sin más limitaciones que los acuerdos y consensos establecidos con otros, desprovistos de cualquier forma de poder o institución, configura la auténtica actividad Política.
En otras palabras, la Política se dota de sentido en la libertad del sujeto de asumir su realidad como un proceso de construcción social, en el que intervienen no sólo la idea de transformación, sino de co-construcción de dicha realidad con los otros; La comprensión de las cosas del mundo (espacio público, caótico e inhóspito que los une y los separa) y del mundo mismo, es posible a través de la libertad de la palabra y la acción delimitadas por leyes propias del “espacio político”, cuyo principio es la pluralidad (libertad), la diversidad (igualdad) y el gobierno de dichas leyes (justicia).
Así, el sujeto se mueve entre las reglas sociales y las normativas para generar acciones políticas conjuntas, lo que supone una capacidad crítica desde cuatro perspectivas a saber:
- La de reflexionar sobre los intereses y beneficios colectivos y ponerlos en relación con los propios.
- La de comprender la relación entre las circunstancias (en que vive y en que viven los otros) con las personas que lo causan.
- La de consolidar un bien común a través de la intersubjetividad imprevisible y espontánea.
- La de asumir responsabilidades en el orden social con relación a las posibilidades de transformación del mundo que constantemente reinterpreta.
Estado y Políticas Públicas
En el contexto actual, la Política adquiere una nueva forma de interpretación relacionada con lo que para el Estado son las necesidades sociales e intereses colectivos y, en palabras de Castro (2007: 161)2 “sus propios significados en relación con la globalización y sus propias formas de relacionarse con ésta”.
Claramente esta perspectiva de la Política se aleja de la inicialmente expuesta y reduce las posibilidades de participación del sujeto a la comprensión y “aceptación” de las determinaciones, mecanismos y organismos del Estado para y en el ejercicio de sus funciones, entre estas, el diseño de las políticas públicas.
En este sentido, el Estado concreta:
- las metas de desarrollo socioeconómico a partir de la identificación de problemas priorizados en la agenda pública, caracterizados por su complejidad, su incidencia, cobertura y necesidad;
- los principios que rigen los organismos del Estado y las políticas públicas;
- la relación Estado-Sociedad y las formas de asumir, implementar y evaluar las políticas públicas con relación a los actores y contextos para establecer niveles de argumentación y pertinencia;
- los lineamientos que regulan las relaciones entre los miembros de la Sociedad en los ámbitos laborales, familiares, educativos, de convivencia, entre otros.
Escuela e Intencionalidad Formativa
De otra parte, desde las perspectivas de Arendt (1997) y Castro (2007), en la sociedad moderna debe concebirse la Escuela como una organización centrada en el desarrollo del hombre desde el hombre mismo, basado en principios de igualdad y libertad. En ella, se generan relaciones de poder y autoridad en un marco de formación del sujeto político que intenta responder a las tensiones entre:
- el tipo de persona que la Escuela espera formar;
- el tipo de persona que el Estado exige;
- el tipo de persona que idealiza el sujeto mismo; y
- el tipo de persona que la Sociedad gesta.
De acuerdo con lo anterior, la Escuela debe analizar diversos aspectos a saber:
- La ideología frente a la formación del sujeto en su dimensión política y cómo una organización escolar (no política) contribuye a su desarrollo desde un proyecto educativo.
- La perspectiva política; las relaciones complejas que se establecen entre los distintos sujetos de la organización que coloca en diálogo el interés personal con la construcción colectiva definida en la Escuela. Esto significa reconocer las representaciones sociales que se consolidan al interior de la institución en cuanto a:
- Principios y valores que rigen las acciones en la organización.
- Formas de comunicación entre los actores educativos.
- La manera cómo se toman las decisiones al interior de la organización escolar.
- Procesos participativos, de inclusión y resolución de conflictos.
- Relaciones verticales y horizontales; autoridades, roles responsabilidades.
- Políticas de calidad relacionada con sus procesos de organización interna (gestión) articulados a la política pública y, los resultados y capacidades desarrolladas en los sujetos.
- Disposición de la infraestructura del plantel educativo.
- La perspectiva pedagógica; la contribución de la gestión educativa en la formación del sujeto político a partir de:
- La comprensión en torno a las formas como se produce el aprendizaje y las mediaciones que se construyen para favorecerlo.
- Los procesos de gestión educativa que permiten articular intencionalidades con los diferentes componentes de gestión.
- Modelos participativos para la toma de decisiones y la consolidación de procesos educativos
- Evaluación permanente en perspectiva de calidad educativa
- La ruta de formación que establece el plan de estudios y los modos como se articulan los distintos niveles del sistema educativo en función de un solo proyecto institucional.
- La gestión de recursos necesarios para la materialización del proyecto educativo.
- La evaluación de la pertinencia del currículo en la manera de articular, proyectar y planificar los procesos educativos. Se basan en la articulación entre contexto-intencionalidades- sujetos, procesos y resultados.
Los aspectos anteriores, dan cuenta de la complejidad de la organización escolar, la cual requiere de miradas multidisciplinarias orientadas a entender la cultura organizacional y lo que implica la gestión en función de un proyecto educativo, que es compartido y avalado por el conjunto de actores que hacen parte de ella, y los modos como logran concretar sus objetivos.
- Principios y valores que rigen las acciones en la organización.
- Formas de comunicación entre los actores educativos.
- La manera cómo se toman las decisiones al interior de la organización escolar.
- Procesos participativo, de inclusión y resolución de conflictos.
- Relaciones verticales y horizontales; autoridades, roles y responsabilidades.
- Disposición de la infraestructura del plantel educativo.
Prioridades de las Políticas Públicas
Centrando la atención en la intersección entre Sociedad y Estado cabe formular tres líneas de reflexión que no profundizaremos en esta publicación, pero que, en definitiva, instauran las bases de la evaluación de las políticas públicas: la primera, con relación a la eficacia del estado en el cumplimiento de principios democráticos en la definición de políticas públicas; la segunda, con relación a la tensión explícita entre los problemas que el Estado considera fundamentales para la sociedad y las necesidades que la Sociedad considera son las fundamentales; y la tercera, sobre los resultados de la política en cuanto a efectos e impactos en las comunidades con base en los programas y proyectos definidos desde la política pública.
Políticas Educativas
Por otro lado, sabemos que la intencionalidad educativa de la Escuela no puede ser ajena a la legislación, en tanto el Estado busca concretar una intencionalidad educativa a través de ella. No obstante, la Escuela está en el deber traducir con efectividad las políticas educativas a los elementos constitutivos de su proyecto educativo, esto es, colocar en diálogo y articulación las demandas del Estado con todos los aspectos de análisis mencionados en el numeral tres.
En este contexto, los referentes de calidad para la educación inicial, básica y media, por ejemplo, deben connotar un alto grado de pertinencia y significado para los agentes educativos escolares a la luz de la ideología común en todas las dimensiones del desarrollo humano, pero también las políticas públicas deben implicar un grado alto de coherencia con los contextos escolares, cuyos indicadores de calidad educativa no se restrinjan a cobertura, deserción, repitencia y resultados de pruebas externas y aborden otros aspectos como impacto, productividad de los procesos y satisfacción.
Acosta y otros (2005) citados por Castro (2007: 173) señalan que,
Una parte fundamental para avanzar en el tema de niñez articulado con las demás dimensiones que requiere el país, implica construir políticas públicas que reconozcan la importancia de las dinámicas y necesidades locales, en las cuales debe basarse y contribuir a dinamizar; esto es cierto para todos los niveles territoriales, des del local al nacional, en concertación del estado con la sociedad civil, incluyendo las Ong’s, la academia, el mercado, la cooperación internacional y la opinión pública.
Sujeto de la Educación
En la reflexión entre Sociedad y Escuela, el sujeto debe encontrar lugar en los procesos formativos a sus representaciones, imaginarios e intereses individuales, de modo que pueda responder ¿para qué se va a aprender? Desde esta perspectiva, la Escuela puede encontrar en el paradigma del desarrollo humano el eje transversal para definir el sujeto de la educación, tanto como objeto de estudio transdisciplinar en el ambiente escolar, como construcción social en torno a los conceptos de diversidad y pluralidad.
Currículo y Sujeto Político
Finalmente, aparece el currículo como el elemento integrador del Estado, la Escuela y la Sociedad; el currículo se construye en las interacciones y las prácticas educativas y en las relaciones de éstas con la sociedad y con las metas políticas y sociales que un país quiere.
No hay nada que sucede en la Escuela que esté por fuera del currículo y, por tanto, la operacionalización de este se establece bajo la lectura crítica del contexto, las condiciones de los espacios, de los sujetos y la comprensión de la esfera de tensiones inherentes a ella.
En este sentido, el currículo podría adquirir la identidad de escenario político en tanto sea formulado en un sentido colectivo e individual, es decir, en el marco de un proyecto político-educativo. Así, entonces, el sujeto de la educación es también un sujeto político que coloca en ejercicio su capacidad crítica en las cuatro perspectivas que se mencionaban en el primer título.

- Arendt, Hannah., (1997). ¿Qué es la Política? España: Editorial Paidos ↩︎
- Castro, R. Y. (2007). La educación para el desarrollo humano en un mundo
globalizado. En: Revista Tendencias y Retos No. 12. Universidad de La Salle.
Revista de Trabajo Social. ↩︎