Análisis de Sistemas Educativos
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La educación como fenómeno biológico del conocer en espacios políticos
Concebir los ambientes educativos como espacios políticos tiene importantes implicaciones pedagógicas y curriculares que no resultan obvias ni sencillas; requiere del análisis de la naturaleza de las interacciones que en ellas se dan y la adquisición de un nivel de conciencia superior de las superestructuras que se gestan. En este sentido, retomaré los planteamientos de Pulido (2006) sobre la teoría de Gramsci y de Maturana (2002) para explicar la educación como fenómeno social, político y biológico.
Se nace y se muere en un mundo que siempre está, sin embargo, el significado que se da al mundo solo es posible desde el hacer en el. En este sentido, la realidad no está por fuera del individuo, la realidad se genera y se transforma en el hacer, pero en el hacer con otro, que puede ser uno mismo, con quien se (objetiviza) la realidad.
Los espacios educativos son ecosistemas en el que los individuos manifiestan sus concepciones del mundo (ideologías) y las reconstruyen en las interacción altamente dinámicas, complejas, indeterminadas y aleatorias con los otros en un lugar y momento histórico. En estos espacios educativos se establecen bases sociales definidas como
[…] grupos heterogéneos de individuos que puede ser significativamente agrupable porque comparten, total o parcialmente, determinadas condiciones materiales de existencia, unos intereses y necesidades históricos específicos ligados a dichas condiciones de existencia, así como una concepción o un conjunto de concepciones del mundo que se corresponde con tales condiciones e intereses (Pulido, 2006; p. 78)
Por eso, el reconocer que toda ontogenia es una co-ontogenia y que el mundo en el que vivimos es sólo el mundo que creamos con el otro en lo social, es también absolutamente esencial en el ámbito de la educación.
Dichas concepciones del mundo resultan eficaces para reconocer los intereses y las necesidades de diferentes bases sociales, “universalizarse y actuar como reguladoras de todo un bloque social”. Estas entran en tensión generando un grupo de ideologías dominantes (Filosofía) y otro de ideologías subordinadas (Sentido Común)
La articulación de estas ideologías como estado de la realidad que contiene en sí misma a todas las demás en períodos de tiempo lo suficientemente largos para configurar situaciones de relativa estabilidad configuran el campo de la cultura de la organización educativa. En esta, pugnan los diferentes bloques sociales por la hegemonía en permanente recomposición (bloque hegemónico) que da sentido al mundo, es decir, “objetivan y materializan” las concepciones del mundo que regulan el sistema en su conjunto ([eco]sistema cultural), esto es, el currículo.
La existencia de los bloques hegemónicos, ideológicos y sociales determinan los bloques culturales que son la síntesis de todo el sistema que comparten las características de indeterminación, aleatoriedad, maleabilidad, flexibilidad, densidad, opacidad, etc., de los demás bloques.
Es en los bloques sociales y culturales donde los estudiantes accionan la capacidad de agencia y, en efecto, cuando los ambientes educativos connotan espacios políticos. Lo anterior implica que la realidad, el conocer, se constituye en las coordinaciones conductuales consensuales, es decir, en el fenómeno de conservación de su organización y adaptación, la autopoiesis.
En este sentido surgen algunas inquietudes relacionadas con el ser del estudiante en la escuela como:
- El joven que es ingresado por obligación al sistema educativo como unidad compuesta “estudiante”, con total conciencia de la obligación y el deseo de no estar, ¿puede configurar el fenómeno del conocer y de ser en la escuela?
- Se desintegra al estudiante cuando el docente realiza preguntas que aparentemente se enmarcar en un dominio cognoscitivo establecido en la experiencia del estudiante, pero que a la larga no hacen parte realmente de la estructura que lo define como unidad compuesta “estudiante”.
- Si el individuo “estudiante de” carece de la red de producciones moleculares que lo producen a ojos del observador “maestro”, ¿conserva su capacidad de agencia?
- ¿La función ética de la organización educativa se centra en la satisfacción de los bloques sociales o en la eficacia, la eficiencia y la efectividad de su acción?
Bibliografía
Maturana, H. (2002). Transformación en la convivencia (Segunda ed.). Santiago de Chile: Dolmen Ediciones S.A. Capítulos. Fenomenología del conocer (Págs. 75-108); Desafíos pedagógicos de la transformación educativa (Págs. 135-146) y Neurociencia y cognición (Págs. 167-195) Recuperado en : Transformación en la convivencia.
Pulido Chaves, O. O. (Septiembre – Diciembre de 2016). Transformación en la Convivencia. Humberto Maturana R. (Fundación Convivencia, Ed.) Revista de Educación(12), 48-51. Recuperado en: Transformación en la convivencia. Humberto Maturana
Pulido Chaves, O. O. (2021). Hegemonía, cultura y educación. Introducción a las estructuras culturales disipativas, CLACSO, CLADE, CME, Buenos Aires. Capítulos: Mapa nocturno 2: Dimensión histórico-abstracta del concepto de cultura (Págs. 73-109) y Mapa Nocturno 3: Hegemonía y cultura. La naturaleza política de los hechos culturales (Págs. 111-181). Mapa nocturno 5: Hegemonía, cultura y educación. Pliegue 5.2: Hegemonía, cultura y política pública; Partición 5.2.1: La noción de política pública (Págs. 250-276). Recuperado de Hegemonía, cultura y educación
